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NACIÓN CHARRÚA

AÑO NUEVO AYMARA - QUECHUA

AÑO NUEVO AYMARA - QUECHUA

    Muy tempranito en la mañana, casi noche, a las 3:30 AM, partimos de La Paz, hacia el poblado Tiwanaku, complejo arqueológico, situado a unas dos horas de viaje de ómnibus, célebre porque fue allí donde asumió la presidencia de la República de Bolivia, el dirigente aymara Evo Morales, en enero de 2006.
El motivo de nuestro viaje: asistir a la ceremonia de recibimiento del Año Nuevo Aymara 5.514. Miles de personas, bolivianos y extranjeros, esperábamos allí la salida del Sol, soportando una temperatura de 10 grados bajo cero. La ceremonia es realizada por los amautas, encabezados en esta oportunidad por Valentín Mejillones. Vestido con poncho blanco y lluch`o (*) llegó en helicóptero a las 6:45 Evo Morales. A las 7:05 los primeros rayos solares, llegaron a Kalasasaya (templo al sol) y fueron recibidos por miles de brazos extendidos ante las arengas del amauta Mejillones: “es la energía que nos va a unir, nos va a sanar como seres astrales”. Pasada la ceremonia, la música de comparsas llenó el lugar. Dicen los amautas que este va a ser un buen año, porque “no ha hecho tanto frío”, (para nosotros sí), "no han reventado las piedras, no va haber granizada, vamos a estar bien..."

Con las palmas extendidas y los brazos levantados, miles de personas recibieron al astro Sol, que despertó del letargo de la más larga noche y trajo consigo la esperanza de recomenzar, siguiendo la tradición aymara. (*) lluch´o : en quechua, el gorro típico de lana de alpaca con orejeras, se usa en toda la zona andina.

 

 

 

 

 

 

NOCHE de SAN JUAN ÁRA, 24 de junio, Paraguay


La festividad de San Juan es una mezcla de rituales religiosos y paganos, traída de España por los conquistadores, aunque algunos antropólogos sostienen que siempre fue una fiesta de los pueblos originarios de América, ante la llegada del nuevo año, marcada por el solsticio de invierno, la noche más larga del año, que la religión cristiana quiso opacar haciendo una fiesta de San Juan. Pero la realidad es esta simbiosis cultural que sigue manteniendo el guaraní, entre el 21 de junio (solsticio) y el 24 de junio día de San Juan.
Parado ante un lecho de carbón encendido al rojo vivo, el mita´i respira hondo y empieza a caminar, sus pies descalzos pisan las brasas con decisión y sin apuro, mientras algunas personas entre el público hacen un gesto de horror, como si ellas sintieran el ardor. Tatapy ári jehasa: se enciende una enorme fogata, cerca de la medianoche se esparcen las brasas, la gente descalza, camina sobre ellas, gritando, “viva el señor de San Juan”, la tradición dice que hay que tener mucha fe y caminar decididamente sin correr, para no quemarse. Alrededor la fiesta estallan los juegos de Pelota tata: una pelota preparada con trapos embebidos en querosén a la que se prende fuego y se juega entre la concurrencia. El Toro Kandil: una o dos personas cargan una armazón que recrea la figura de un toro, hecho con la cabeza y el cuero, en la punta de las guampas lleva estopa con querosén a la que se prende fuego y se persigue a la multitud. Judas kái: se cuelga un muñeco de trapo que contiene explosivos en la panza, a medianoche se le prende fuego y se asiste al espectáculo. Este año, la sensación del Judas kái, fueron los personajes que los encarnaron: el Maño Ruiz, El Colorado Gamarra y hasta la mascota de la selección paraguaya, de pobre actuación en el Mundial: ¡el pájaro campana!, donde la afición deportiva del hermano Paraguay descargará su frustración por el fracaso de la albirroja, quemando la imagen de sus ex ídolos. El San Juan ára, se celebra en la víspera del día del santo, en la noche del 23 de junio, es una fiesta fuertemente enraizada en la cultura paraguaya, en los juegos, en la música, en las comidas típicas. Es una conjunción mágica de la religiosidad popular y la recreación que hace el pueblo adicionándole condimentos asociados al fuego, como elemento purificador, y a la gastronomía, le permiten expresar sus esperanzas, sus anhelos, sus odios y sus frustraciones, todo unido al azar, al misterio y a lo lúdico.

AÑO NUEVO MAPUCHE, 24 de junio, Argentina y Chile.

 

El pueblo Mapuche festeja el año nuevo el 24 de junio. Todo comienza la noche de la víspera, con el encendido de enormes hogueras, alrededor de las cuales, los ancianos relatan historias y leyendas a los más chicos. Danzan hasta el amanecer, porque es la noche más larga del año y esperan ansiosos la llegada del dios Sol. Después del amanecer sigue la danza, se hacen juegos y comidas especiales y por la tarde los jóvenes bailan desnudos como símbolo de la purificación del año nuevo. En estas festividades no se permite el ingreso de personas que no pertenezcan a la comunidad mapuche.


Ana María Barbosa Oyanarte

Grupo Guyunusa – Tacuarembó
Integrante de CO.NA.CHA
Consejo de la Nación Charrúa

EXPERIENCIA PARA COMPARTIR

Hemos tenido el privilegio y el compromiso de representar a nuestro país, a la Nación Charrúa, en diferentes instancias de debate de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe, en el marco de las actividades llevadas adelante por el Fondo Indígena. Y por supuesto que hemos encontrado por ahí, realidades tan diferentes a las que vivimos aquí en el Uruguay, donde apenas tenemos la memoria oral de nuestros ancianos, respecto a lo que fue la Nación Charrúa, sus expresiones culturales, su espiritualidad. Nos parece justo compartir estas experiencias, que más allá de los ámbitos formales, también hacen a la vida de los Pueblos Indígenas de nuestra Abya Yala, de nuestra América, y que son la esencia misma de estos pueblos originarios.

Ana María Barbosa Oyanarte.
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